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La infanta Sofía, la eterna segundona: así ha crecido a la sombra de Leonor

Siempre se ha dicho que sus padres las educan en igualdad de condiciones, aunque los destinos que les aguardan son bien distintos. Por muchos esfuerzos que se hagan por reducir las diferencias entre las hermanas, la infanta Sofía está condenada a ser la segundona. Hoy cumple trece años, los cuales ha vivido a la sombra de su hermana mayor, la princesa Leonor. Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.

El cumpleaños más triste de Sofía

> 29 de abril de 2007. La segunda hija de los entonces príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, nació en la madrileña clínica Rúber Internacional a las cinco menos diez de la tarde. El bebé, de cincuenta centímetros y poco más de tres kilogramos, recibió el nombre de su abuela paterna, la reina Sofía, y automáticamente ocupó el segundo lugar en la línea de sucesión al trono español, justo después de su hermana mayor, doña Leonor de Borbón. Trece años han pasado ya de aquel día tan especial para la familia real, pero la cosa no está para celebraciones.

Seguramente, no nos estemos equivocando al intuir que este puede ser el cumpleaños más triste de la infanta Sofía, confinada en Palacio desde el pasado mes de marzo a consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus. Nada de fiestas con amigos y, por lo visto, tampoco con la familia. La relaciones entre los Borbones están rotas y es probable que a la joven le espere poco más que una cena con sus padres y su hermana para celebrar que ha alcanzo los trece años. La benjamina de los reyes ha dejado de ser una niña y se adentra en la adolescencia.

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La eterna segundona

> Cumplir trece años supone un momento muy significativo para la familia real. A esa edad, el rey Felipe VI pronunció su primer discurso como heredero en los Premios Príncipe de Asturias, igual que hizo doña Leonor en 2019. Se espera, entonces, que la infanta Sofía también adquiera más responsabilidades con la Corona a partir de este momento, salvando las distancias con su hermana, claro está, teniendo en cuenta que será ella quien ocupe el trono español si todo sigue según lo previsto. Lo cierto es que les aguardan futuros muy distintos, pero sus padres han puesto mucho empeño en criarlas en igualdad de condiciones.

De hecho, nunca hemos visto a la princesa Leonor ejerciendo su papel de heredera en soledad. Su hermana pequeña parece su sombra y la sigue allá donde vaya, en un intento de no restar importancia a su figura. “¿Por qué Sofía tiene que estar siempre pegada a su hermana Leonor? Don Felipe, cuando era el príncipe de Asturias, siempre estaba solo, no posaba con sus hermanas las infantas. Él posaba solo, con su madre, con su padre, pero no siempre con sus hermanas . No sé si que quieren evitar que haya celos entre las hermanas”, señaló Jaime Peñafiel, tal y como recoge EnBlau.

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Leonor es la niña de papá

> Nadie se atrevería a poner en duda que los reyes quieren por igual a sus hijas, pero resulta evidente que don Felipe siente predilección por su primogénita. Al fin al cabo, será ella quien ocupe su sitio cuando él abdique o pase a mejor vida y de seguro que han compartido mucho tiempo juntos preparándose para ese momento. Al menos, es lo que transmiten cuando aparecen ante los medios. El monarca no quita ojo a su heredera y vigila cada uno de sus movimientos. En los posados suele descansar sus manos sobre los hombros de Leonor, y cuando era más niña los gestos de cariño eran más exagerados.

También tienen aficiones comunes y, hace pocos meses, se publicó una fotografía de don Felipe y doña Leonor paseando por el centro de Madrid, muy cerca de los cines Princesa, donde suelen disfrutar de los últimos estrenos de la cartelera. Entonces, todo el mundo se preguntó dónde estaba Sofía y por qué no acompañó a su madre y su hermana en aquella bonita familiar. Al parecer, la infanta tira más por Letizia.

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El día que Sofía lloró porque se vio desplazada

> A pesar de que sus padres siempre intentan que la infanta acompañe a la princesa para que no se sienta desplazada, en algunas ocasiones, el protocolo se antepone a los deseos de Felipe y Letizia y no permite que doña Sofía tome partido en algunas situaciones en las que Leonor es protagonista. Así ocurrió cuando la heredera tuvo que posar junto a su padre para que los retrataran juntos. La benjamina de la familia real se vio desplazada y no pudo evitar romper a llorar.

Sofía también quería posar junto a su padre y su hermana y, para contentarla, los reyes pidieron al artista que tomara otro retrato de los tres, aunque solo el primero se considera oficial. Con el paso de los años, parece que la infanta ha comprendido cuál es su sitio y cada vez lleva mejor eso de vivir siempre a la sombra de Leonor.

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